“La prostitución como escuela de desigualdad humana”

La investigadora y educadora feminista, Ana de Miguel Álvarez, analiza la prostitución como una Escuela de Desigualdad Humana, es decir, la institución por la que las mujeres son meros cuerpos para satisfacer las necesidades de los hombres. En el 25N hablamos con ella de “esta otra forma de violencia de género que respalda la sociedad” -dice-, en una visita realizada a Cáceres, aprovechando además los debates que estos días está generando la prostitución.

Silvia Arjona Martín/ AECOS

La filósofa e investigadora feminista, Ana de Miguel, en un momento de la entrevsita/ Prostitución, hombres, mujeres, feminismo, 25N, Universidad Extremadura/  S.A.Filósofa, investigadora, profesora en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) de Madrid y feminista. Dirige el máster Estudios Interdisciplinares de Género y ha escrito numerosos textos sobre la igualdad entre hombres y mujeres, como los que publica en periódico Mujeres en Red. Intenta instruir, de algún modo, a la comunidad universitaria de la necesidad de tener una visión más crítica ante las vulneraciones que hoy día se realizan contra las mujeres. Cree que la prostitución es una de ellas que “la sociedad respalda porque con ella las mujeres siguen siendo meros cuerpos que están para satisfacer a los hombres”.

Con el fin de sensibilizar acerca de “los males” de estas prácticas pero también de las imágenes que se muestran de las mujeres en los medios de comunicación y en el arte, Ana de Miguel ha compartido sus experiencias en la facultad de Derecho de la Universidad de Extremadura (UEx), en Cáceres, con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer. Conversamos con ella minutos antes de su intervención, en una mañana fría de otoño.

Ana, ¿cuál es el objetivo de su visita a la Universidad de Extremadura?

Pues con motivo del 25 de noviembre, una fecha en la que hay muchos actos contra la violencia de género, voy a hablar del artículo Prostitución de mujeres, una escuela de desigualdad humana, que publiqué hace prácticamente un año en la Revista Europea de Derechos Fundamentales y en el que argumento, entre otras cosas, cómo la prostitución es una auténtica escuela de la prepotencia y de los valores patriarcales más rancios. Hoy en día vivimos en una sociedad formalmente igualitaria, hay muchas políticas de igualdad activas que las hacen los Estados, parece una sociedad comprometida con el tema de la igualdad entre hombres y mujeres, sin embargo sabemos que los niños y las niñas, luego chicas y chicos, aprenden e interiorizan perfectamente que las mujeres, en última instancia, están para servir los deseos y el proyecto de vida de los hombres. ¿Cómo aprenden esto? En varios canales, pero uno de ellos es la prostitución.

En las webs de pornografía y prostitución los nombres son muyzorra.com, babosas.com, guarras.com…, todos son absolutamente denigrantes, son insultos directos y los chicos se están educando otra vez en ir con prostitutas, chicas muy jóvenes traídas desde países desestructurados y los más pobres del mundo. ¿Pero qué aprendizaje tiene un chico? Lo primero es que hay un montón de zorras y guarras a su servicio, que si un chico de 15, 16, 17 o 18 años tiene ganas de follar y tiene seis euros en el bolsillo, al menos en Madrid, se puede ir perfectamente a un polígono y allí ver a chicas desnudas, trozos de carne, de las que se ríen y a las que luego les pedirán que les chupen sus partes. Es lo que denomino Escuela de la Desigualdad en todos los sentidos. Estas chicas puede que ni hablen español, mientras que lenguaje que aprenden ellos es “ahí hay un montón de tías para que yo me sirva”.

Cuando analizamos la violencia contra las mujeres vemos que se relaciona con la misoginia, que es el desprecio hacia las mujeres, es pensar que las mujeres somos unas guarras y unas cerdas, porque somos tentaciones para ellos. Los hombres de nuestra cultura nos coaccionan para que vayamos desnudas aunque luego nos digan “mira la guarra, cómo va esa”. En la cultura musulmana es igual aunque ahí lo que hacen es velar a las mujeres para no tentar a los hombres. Además, la idea es que todas nos rasuremos el vello de nuestro cuerpo porque, primero, el pelo se considera falta de higiene y, segundo, a las mujeres se nos tilda de sucias, y si tenemos vello mucho más.

¿Qué opina, entonces, sobre la regulación de la prostitución?

A la prostitución hay que redefinirla, porque el lenguaje conforma nuestra realidad. La prostitución es la institución por la que la sociedad establece mujeres para que los hombres tengan libre acceso a sus cuerpos, no es el intercambio de sexo por dinero. Un hombre o un chico, en cualquier ciudad del mundo que pregunten “¿y aquí dónde están las chicas?”, le van a entender perfectamente, haciendo además una especie de sinonimia entre chica y prostituta.

Por ello, me gustaría dejar claro que el tema de las trabajadoras sexuales lo que hace es invisibilizar la situación, con lo que nos ha constado visibilizarlo. Es como creer que el género, en la historia de opresión que compartimos las mujeres en todo el mundo, no tiene importancia. Y para las asiáticas, nigerianas, paraguayas…, encerradas en burdeles con cientos de habitaciones, es porque quieren. No, es un sistema al que llamo el harén democrático por el hecho de que nuestra sociedad dice estar comprometida con este tema aunque no es del todo así. Por ejemplo, la poligamia es una institución que aquí está prohibida porque se entiende que no se basa en la igualdad. Estaría feo que un hombre tuviese cuatro esposas, sin embargo, al mismo tiempo que aquí se condena la poligamia, se consiente tener a cientos de miles de mujeres en una institución a la que los hombres pueden acceder cuando quieran. Es como un harén, muchos critican el harén musulmán pero éste es el harén democrático.

De todos modos, si solucionase algo la regulación de la prostitución bien, pero muchos estudios indican que no lo hacen y que, incluso, se generan otros problemas. Además, regular el proxenetismo nos convierte a toda la ciudadanía en proxenetas y al Estado, lo que hace es aumentar la demanda y disminuir la edad de las chicas que ejercen prostitutas. No soluciona el problema, más bien facilita el acceso.

¿Y qué le parece la ley que penaliza a los clientes de la prostitución, que estos días se ha aprobado en Francia?

Muy bien porque está demostrado que la multa es lo que hace reflexionar a las personas y dejar de practicarlo, incluso. Es como la ley antitabaco, cuando la pusieron la gente ya hablaba de que sería imposible llevarla a cabo y, por tanto, dejar de fumar, pero se ha demostrado lo contrario.

¿Qué tipo de hombres son los que suelen recurrir a la prostitución según las investigaciones que realiza?

Ahora tenemos que preguntar a ellos, dicen que están a favor de la igualdad, que sus hijas vayan a escuelas igualitarias, pero luego por la tarde se van a los parques y burdeles, porque ellos, alguien, está manteniendo todo ese tráfico de mujeres, que es enorme. Las dimensiones son muy, muy grandes. Yo todas las mañanas voy pisando montones de papeles que ofrecen chicas en los que se ve un culo, la espalda, el pecho y los teléfonos de contacto para los interesados.

Te voy a enseñar unos anuncios vistos en la prensa para que veas cómo me di cuenta del problema. En el diario El País salen anuncios en el que, por un lado, están las tías buenas y luego las niñas sumisas. Esto es un diario que luego hace artículos fuertes contra la trata de personas y sobre la vergüenza de la violencia de género o el 25N. Dejé de utilizar sus textos en mis clases por el hecho de no quitar los anuncios de mujeres sumisas en sus hojas. No podía seguir compartiendo su proyecto y, ni siquiera, les podía desear que le fuera bien.

Pero es que la industria del sexo mueve mucho dinero. El mensaje que transmite es normalizar, banalizar e idealizar la prostitución como si fuera algo que empodera a las chicas, quienes estamos en contra de que haya chicas desnudas en la calle nos llaman puritanas como un insulto. Vivimos en una sociedad que está tan patriarcalizada, tan mema, que parece que si algo va de sexo no se puede criticar.

Te pongo el ejemplo de una sindicalista que critica que por la mañana unas chicas de una contrata de limpieza se tengan que arrodillar para fregar un suelo, llamándolo trabajo indecente; mientras que por la tarde, si lo hacen para hacer mamadas, al definir que la prostitución es un trabajo cualquiera, no lo critique y diga que lo pueden hacer.

Del mismo modo, los directores de cine aprovechan para sacar la prostitución como la vida alegre, y contraponen a la esposa del hombre que suele acudir a las prostitutas como una mujer que siempre está dando la lata, que es una pesada, que representa la rutina, con la que su marido se agobia y se aburre, que además es la zorra y a la que, incluso, le pega un bofetón. Por su parte, la prostituta es alegre, maja, echa polvos gratis, es maravillosa y a la que el protagonista le ayuda en todo lo que necesiten.

Un ejemplo de todo esto se muestra en la película Pretty Woman, que es el colmo de la idealización. En esta película las niñas aprenden que ser putas es un trabajo como algo cualquiera, aunque a Julia Roberts en ningún momento se la vea realizando su trabajo ni cómo la manosean los clientes antes y después de Richard Gere. Siempre aparece como trozos de carne, como un cuerpo al servicio del hombre, es lo que antes he llamado Escuela de la Desigualdad. La puta aquí representa la inocencia y es una mujer maravillosa mientras que, por otro lado, la dependienta asalariada que sale en una de las escenas de la película se presenta como lo que se llama una zorra.

Hace unos días, un estudio de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género analizaba que la juventud en España controla y ejerce relaciones de poder a través de las redes sociales, ¿además de estos ejemplos que comenta, qué es lo que está fallando en lo que se refiere a la desigualdad de género?

Está fallando la educación en términos muy amplios, la socialización. De alguna manera tenemos que ver lo que pasa dentro de las familias y no lo vemos hasta que hay denuncias o situaciones de violencias. Pero algo tienen que estar viendo las chicas y los chicos en sus casas para que estos comportamientos desiguales y violentos se estén reproduciendo.

La familia es muy importante y la socialización del grupo, que se produce a través de modelos de comportamiento que se ven en las películas, las series, los videoclips, la música… El mundo del arte y la creación está respaldando la idea de que las chicas son cuerpos al servicio de los chicos pero cuando ellas no se comportan como los cuerpos sumisos que deben ser, los chicos se irritan y saben que pueden hacerlo porque lo aprenden de los modelos de comportamiento con los que se educan y conviven. Me parece que esto es la causante.

En las webs de prostitución se ve todo esto y es impresionante. Para los chicos más jóvenes que se están iniciando en las relaciones sexuales esto deforma todo lo que es su conciencia de lo que es una chica, es algo para satisfacerse. Luego lo que vean en casa no lo sabemos, sólo lo podemos intuir. Pero lo que pasa en las familias es algo mucho más fuerte para el reflejo de nuestro comportamiento de lo que podemos imaginar.

¿Qué no se está haciendo a nivel político, qué es lo que falta?

Lo que se está haciendo es muy poco, lo que se hace es de propaganda. Lo primero que está fallando es que las mujeres necesitamos empleos dignos sin que tengamos la necesidad de depender de los hombres.

Lo segundo que está fallando es que los hombres se educan en la prepotencia masculina, el yo estoy aquí para ver el fútbol, tomar la cerveza y para que mi chica sea como mi madre. Y las madres y padres no sé qué hacen que no educan a sus hijos para ser personas.

¿Cree que las alianzas sociales, tanto de los grupos feministas como de las mujeres y los hombres en general, deben ser más y más fuertes?

Las mujeres somos alimentadas con unos mitos muy fuertes. Tal y como decía Aleksandra Kollóntai, la gran feminista, “si en el corazón de una mujer está vacío, su vida está tan vacía como su corazón”. Esto alimenta continuamente la identidad femenina, el que sin un hombre al lado eres un fracaso. Entonces, para una mujer, mientras sea más importante encontrar un hombre al lado que su empleo, por ejemplo, vamos a seguir así.

Y eso es mucho más importante que el asociacionismo, ya que éste no nos va a dar empleo. Aunque por supuesto que el asociacionismo, sobre todo feminista, es esencial para calar otro tipo de educación, pero nuestro mensaje no llega frente a las series de televisión, las películas, los videojuegos… El arte inhibe nuestro juicio crítico, se instala en nuestro corazón y nuestra cabeza y eso es muy difícil.

¿Y qué de bueno tienen los movimientos de nuevas masculinidades en todo esto?

Están aportando mucho pero tampoco tienen mucha resonancia. Incluso dentro de la Academia y del feminismo. Vivimos en círculos con los que tenemos nuestras propias interpretaciones de la realidad pero no llegamos a calar mucho porque en seguida nos encontramos con una reacción patriarcal, a pesar de la lucha y todo lo que hemos conseguido en los últimos años.

Por ejemplo, el libro Muñecas Vivientes, de Natasha Walter, refleja la imagen que la sociedad está dando a las chicas: un cuerpo reglado para el mercado. Pero eso no quita para que haya otras chicas que no quieran seguir todo esto. Entonces, estamos como dividiéndonos entre las chicas que van a ser cuerpos y las que van a intentar ser personas, con su propio proyecto de vida, aunque lo compartan con alguien pero sin depender de él o ella.

Por último, ¿qué le parece que están aportando los movimientos feministas latinoamericanos y africanos, especialmente, a sus investigaciones y pensamiento?

Aportan mucha diversidad, al igual que los europeos, porque el feminismo tiene una visión internacionalista. En cuanto al tema de la prostitución, tema central de un proyecto de investigación que dirijo y en el que participan una Universidad mexicana y otra argentina, aportan mucho conocimiento, que se suma a las otras desigualdades con las que conviven como la de clase social, la del color de piel, la del colonialismo, la esclavitud…

2 thoughts on ““La prostitución como escuela de desigualdad humana”

  1. Pingback: Ana de Miguel Álvarez, investigadora y educadora feminista: “La prostitución como escuela de desigualdad humana” | Revista Pueblos

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