¿Por qué es necesaria una comunicación para el cambio social?

Silvia Arjona Martín/ AECOS

La comunicación para el cambio social es una comunicación ética, de la identidad y de la afirmación de valores que amplifica las voces ocultas o negadas y busca potenciar su presencia en la esfera pública. Su presencia no es total pero su contribución es definitiva.

Periodistas, profesionales del tercer sector y sociedad civil en general se cuestionan a menudo cómo informan los medios de comunicación del Norte sobre el Sur, qué es lo que nos hacen llegar, cómo vemos e interpretamos la realidad de los países en vías de desarrollo o del Tercer Mundo y, sobre todo, desde dónde se sitúa la persona que transmite la información. Preguntas que ayudan a analizar la realidad que llega a través del famoso cuarto poder, aunque para ello hay que tener en cuenta que cuando los medios de comunicación pasaron a convertirse en medios de masas, en el pasado siglo, éstos comenzaron a realizar sus actividades al igual que las empresas y, como tales, la información que suministraban a la ciudadanía pasó a ser mercancía. Esta mercancía varía en función de los intereses particulares de cada medio, de ahí que muchas de las informaciones que nos llegan de los países del Sur no se corresponden con la realidad; eso dependerá de cuánto le beneficia o le perjudica al medio de comunicación y a las empresas afines a él hablar de éste u aquél tema que está pasando en dichos países y zonas del mundo.

El periodista Pascual Serrano señala en su libro Traficantes de Información que, en referencia a la prensa estadounidense, “alguien dijo que en aquel país se podría escribir contra el presidente demócrata o contra el presidente republicano; pero lo que nunca se podría publicar es la noticia de que se hubiese descubierto una mosca en una botella de Coca-Cola” debido, se entiende, a las grandes inversiones que esta marca realiza en los diarios estadounidenses. Pues si esto lo extrapolamos a las zonas del mundo empobrecidas, nos daremos cuenta no sólo de la escasa cantidad de información que nos llega, sino de la calidad de la misma y de la necesidad de preguntarse qué hay detrás de ella cuando nos la ponen en bandeja.

Multinacionales, grupos de poder económico, lobbys, anunciantes, políticos y hasta la Iglesia tienen cabida en la parte que no se ve de los medios de comunicación y así, tanto periodistas como ciudadanía están a su servicio. Dependerá de ésta el buscar la verdad a través de nuevas vías y herramientas y en otros medios, instituciones, organizaciones y colectivos.

Comunicación y cambio social

AECOS se funda para trabajar en una comunicación para el cambio social porque ésta, consideramos, es una comunicación más ética, de la identidad y de la afirmación de valores que amplifica las voces ocultas o negadas y busca potenciar su presencia en la esfera pública porque, aunque ésta no sea total, su contribución puede ser definitiva. Pero de esta comunicación poco se preocupan los mass media y mucho menos las facultades de Ciencias de la Información y de la Comunicación, que prestan escasa atención al desarrollo de los pueblos y de sus gentes. Alfonso Gumucio Drago, periodista boliviano y especialista en comunicación para el desarrollo, explica en El Cuarto Mosquetero: la comunicación para el cambio social que “las carreras llamadas de comunicación social son en su gran mayoría ajenas a las necesidades del desarrollo, y continúan produciendo anualmente miles de periodistas y publicistas, pero muy pocos comunicadorxs para el cambio social”.

DSC00313
Indígenas y campesinado paraguayo se manifiestan por la lucha de la tierra en Asunción./ Silvia A.

Los datos muestran que la comunicación para el desarrollo y para el cambio social, la comunicación participativa, horizontal y dialógica son vistas como iniciativas secundarias en las carreras de periodismo de casi todo el mundo. “La comunicación para el cambio social es el pariente pobre que nadie quiere recibir en su casa”, según Gumucio, y así las facultades o escuelas de periodismo se especializan en prensa, radio, televisión, publicidad, relaciones públicas, marketing empresarial… como si la conflictiva realidad social y económica del Tercer Mundo fuera solamente una anécdota al pie de página, algo que no es digno de consideración.

Es así como el mercado influye también en los asuntos académicos que se imparten en las aulas, obviando todo aquello que no es convencional e impidiendo así una educación y un desarrollo variado y productivo.

El periodismo como arma de lucha social

Transformar la información sobre los países del Sur es apostar por una comunicación para el desarrollo real, según las necesidades y prioridades de cada grupo o sociedad. Y para esto es fundamental hacerse eco del trabajo de organizaciones y movimientos alternativos, sobre todo los que se encuentran en los países de la llamada periferia, ya que son aún mucho más activos y reivindicativos por las causas sociales que ocurren en su zona. Los medios de comunicación alternativos y de calidad son igualmente necesarios porque suministran material coherente para entender el mundo. Y con ellos, activistas y periodistas pueden aprovechar las grietas de los grandes medios para llegar al gran público.

El periodismo, además de para informar, sirve como arma de lucha social. No sólo es un producto más insertado en la lógica fundamentalista del libre mercado. Además, como señala Pascual Serrano, los y las periodistas han de ser valientes para transmitir sus principios sin miedo a molestar. “Para escribir hace falta valor y para tener valor hace falta tener valores. Sin valores más vale callar”.

Hay que perseguir aquello de lo que no se habla, lo olvidado, a través del diálogo, la suma de experiencias participativas y la voluntad de incidir en todos los niveles de la sociedad. Las fuentes de información son muchas y muy variadas. Dejar de perseguir las declaraciones del político o representante del momento e ir a los datos concisos y esclarecedores que organizaciones, colectivos, institutos y centros especializados en la materia pueden promocionar. Para hacer posible otra comunicación es importante fortalecer los propios canales de comunicación tradicional, amplificando las voces locales y anclándose en la cultura. Esas que resisten a los tiempos de la globalización y que se mueven y persisten a través de la comunicación comunitaria y la participación ciudadana.

Poner color humano a las crisis geopolíticas y acompañarlas de análisis fue la fórmula de Ryszard Kapuscinski para abordar su carrera y enamorar a sus seguidores. Se adentró en la cultura y las tradiciones de aquellos a quienes visitaba y con eso pudimos comprender cómo y por qué eran, actuaban o pensaban de ese o aquel modo. Es esto mismo lo que aborda la comunicación para el desarrollo y lo que la prensa convencional ha desterrado.

Un grupo de mujeres indígenas en Sucre, Bolivia./ Silvia A.
Un grupo de mujeres indígenas en Sucre, Bolivia./ Silvia A.

Nuevas fuentes de información

La educomunicación, el papel que este cuarto poder tiene para educar a su ciudadanía es fundamental tenerlo en cuenta, más que el share del día o el número de visitas al portal de turno. Mario Kaplún fue un comunicador que no se limitaba a producir y difundir, sino a educar, a promover el pensamiento crítico. Para él lo más importante era contar lo que estaba pasando en lugar de exponer un tema sin más. Ésa era la “forma privilegiada de comunicación popular”. Apostaba por contar historias porque los contadores de historias eran los grandes comunicadores naturales del medio popular.

Al fin y al cabo es involucrarse más con el acontecimiento en sí y dejar las famosas neutralidad y objetividad a un lado. Dichos sinónimos no tienen cabida en el sistema informativo donde los intereses del medio de comunicación priman por encima de todo y donde las y los periodistas han sido instrumentos maleables que han ayudado al capitalismo. Debido a este modelo neutral nadie se moja y es por ello que no se haya informado a la opinión pública sobre “el golpe de Estado Empresarial a cámara lenta” denominado crisis financiera que está sufriendo Estados Unidos y Europa en estos momentos, según el periodista estadounidense, escritor y corresponsal de guerra Chris Hedges. Él cree que la prensa tradicional ha abandonado su función social y se ha aferrado a un protocolo anticuado que sólo sirve a unas estructuras de poder corruptas. “Los cortesanos de la prensa, perdidos en la ilusión de su rectitud y probidad moral, se aferran a la mora hueca de la objetividad con una fiereza cómica”.

Es por ello que la tan cultivada objetividad, sobre todo en las carreras universitarias, ha conseguido que no surjan enfrentamientos ante verdades desagradables que pueden disgustar a una estructura de poder de la que dependen los medios, no sólo para obtener beneficios sino incluso para sobrevivir.

Ante esto, hay que tener en cuenta las palabras del experto paraguayo en comunicación para el cambio social, Juan Díaz Bordenave, que dice que “no podemos olvidar que la comunicación es amoral, puede ser buena o puede ser mala. Con la comunicación se puede mentir, se puede destruir reputaciones, se pueden engañar a multitudes enteras; pero también con la comunicación se puede crear conciencia, se puede ayudar a organizarse, a educarse y a tener visiones de nuevos mundos posibles”.

Es con este argumento con el que debemos quedarnos para conseguir un cambio en los modelos de comunicación aunque para ello dependerá de lo que hagan los y las comunicadoras así como de las facultades de información y comunicación ya que ellas tienen la obligación ética de generar profesionales críticos, con una nueva mentalidad y compromiso social.

Los retos de futuro para lograr esa otra comunicación posible partirán de cada periodista, de su profesionalización e intereses en que el mundo se informe de otra forma, de otros asuntos y con nuevos protagonistas. Alejarse del sistema capitalista dominante es la principal vía para lograr el objetivo y ser crítico con él y las atrocidades que produce por los diferentes rincones del planeta. Buscar medios alternativos, difundir en herramientas virtuales cuyo cometido no se base en la inmediatez y la rentabilidad y creernos muy mucho que si otro mundo es posible también otra comunicación es posible.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s