La enfermedad de un continente

Enrique González Calderón / AECOS

Pocas veces se da una relación tan directa entre la incidencia de una enfermedad y la vida en un determinado lugar, como en el caso de la malaria (o paludismo) y el continente africano, algo similar a lo que sucede con el SIDA. En el caso de la malaria, si bien es una enfermedad que también aparece en otros continentes, es en África donde ha llegado a convertirse en una importante rémora para el desarrollo, entre tantos otros factores, de buena parte de la población. De ahí que se conmemore el 25 de abril como día de la malaria, y más concretamente, como un día para recordar la necesidad de luchar de manera más eficaz y comprometida contra dicha enfermedad, especialmente en el continente africano.

La malaria es transmitida por la picadura del mosquito anopheles, que se ve favorecido para su existencia por determinadas características ambientales y climatológicas existentes en buena parte de los países de África subsahariana, de ahí su mayor riesgo de contagio entre la población africana, que es donde se encuentra la mayor parte de los entre 350 y 500 millones de personas que cada año se contagian de malaria, además de las dos millones de muertes producidas también anualmente; otro dato es que actualmente el 50% de la población mundial se encuentra en riesgo de contraer la malaria. Además, es entre la población infantil, en muchos casos en niños y niñas que padecen malaria antes de cumplir los 5 años, donde los efectos de la enfermedad son especialmente difíciles de combatir.

Mapa Malaria
Proporción muerte por malaria en el mundo. Fuente: http://www.worldmaper.org

Son datos lo suficientemente alarmantes como para exigir una lucha contra la enfermedad a la que se destinen todos los recursos posibles, pero es aquí donde la actuación de gobiernos, instituciones internacionales y compañías farmacéuticas empieza a quedar en evidencia. Sobre todo porque la carencia de atención sanitaria adecuada, la falta de acceso a medicamentos para curar la enfermedad, y la falta de unos mínimos recursos y educación necesarios para la prevención de la enfermedad, suponen el incumplimiento del derecho humano a la salud, prioritario para la adquisición de otros muchos derechos como la educación o el derecho al trabajo (sin salud no hay posibilidad de desarrollo personal de ningún tipo), con lo que estamos hablando de que la malaria no solo conlleva aspectos negativos para la salud, sino para el desarrollo de una sociedad.

Una labor de sensibilización y educación con normas básicas para el uso adecuado de mosquiteras podría evitar muchos de los nuevos casos de contagio. Pero donde queda mayor trabajo por hacer es en el ámbito de la industria farmacéutica y la presión de los gobiernos para que este sector trabaje pensando en las personas y no en el beneficio económico exclusivamente. El dato que expone que el 90% de las investigaciones de I+D se destinan a enfermedades que afectan al 20% de la población, nos recuerda lo lejos que estamos aún de una igualdad en el acceso a determinados derechos básicos como la salud. Este dato es muy similar, curiosamente, a ese otro que nos recuerda que el 20% de la población mundial disfruta del 80% de los recursos, de donde se deduce que la lucha contra la malaria se ve afectada por la desigualdad existente a nivel global.

Imagen
Anopheles. Fuente: Wikipedia

Urge un cambio radical en los planteamientos de las empresas dedicadas a la fabricación de medicamentos, para que prioricen líneas de investigación de cara a la lucha contra enfermedades como la malaria, que provocan millones de muertes cada año. Para esto hay que apelar a un principio básico de solidaridad, ética y justicia. Y por supuesto, se necesita una presión y compromiso de los gobiernos y organismos internacionales para lograr que la defensa del derecho humano a la salud prime sobre cualquier interés económico privado, para lo que se necesitaría una colaboración y cooperación entre gobiernos de países del Norte y del Sur.

Es absolutamente inaceptable que la salud pueda llegar a verse desde algunos sectores como una posibilidad de negocio, ya que la mercantilización de la salud destina a cientos de millones de personas, entre ellas a las que padecen malaria, a una vida sin oportunidades ni posibilidades de desarrollo, y en muchos casos a la muerte.

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One thought on “La enfermedad de un continente

  1. Felicidades por este artículo Enrique. ¿Cuándo será el día en que se celebre la erradicación de la Malaria?. Mientras tanto, hagámonos eco de esos millones de personas que cada año mueren por esta enfermedad y luchemos porque eso cambie. Es triste pensar que si el paludismo fuera endémico de países del norte, seguramente ya estaría erradicado, o al menos no se hablaría de esas cifras tan debastadoras. ¿Cuántas personas mueren actualmente de SIDA en el Norte? No sé cifras, pero nada comparable con las que lo hacen en África. ¿Por qué se permite esto? Se tienen las herramientas para educar a la población porque se conocen las causas de la infección, contamos con los medios diagnósticos y con los tratamientos para evitar que la infección por VIH llegue a desarrollar el SIDA. Reflexionemos y hagamos reflexionar. Nuestra herramiento es la concienciación y la sensibilización a través de medios como este, por ejemplo. GRACIAS.
    La Salud es un derecho humano y debemos exigir que como tal se cumpla en todas y cada una de las personas del mundo.

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