¡Periodismo real ya!

Hoy, en el Día Mundial de la Libertad de Prensa, exigimos una prensa libre, pluralista e independiente así como una información desligada de los habituales intereses políticos y económicos del sistema capitalista neoliberal.

Silvia Arjona Martín / AECOS

El periodismo está en crisis. Eso ya se sabe y se aprecia en el sector, que no para de repetirlo allá donde puede. La mezcla de crisis económica y de valores ha hecho que los medios reduzcan recursos técnicos y humanos minimizando muy mucho la calidad de lo que ofrecen. Internet, que se ha visto como alternativa a los continuos problemas de rentabilidad que acarrean los medios de comunicación, aún no ha conseguido grandiosos resultados. Todavía es un mercado por estudiar y explotar y el papel de los mass media en él es aún un paradigma incierto, incluso para los más expertos.

Así, al menos, es lo que perciben algunos grandes profesionales de los medios, como es el caso de Ramón Lobo, conocido por sus crónicas internacionales en El País (despedido tras el último ERE), sus posts en Aguas Internacionales y en su blog personal En la boca de El Lobo, entre otros trabajos, quien en una conversación con el alumnado del curso “Periodismo Digital” impartido por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) en Madrid en junio del año pasado, decía que “los blogs están ahí, están vivos” y dudaba de “si podrán desaparecer”. Y es que se han convertido en el bote salvavidas al “hundimiento” del sistema periodístico que estamos sufriendo, así como en una válvula de escape para contar y hablar de aquello que no tratan los medios. Nadie conoce el rumbo, la velocidad ni el destino de estos botes, si es que hay alguno, pero muchos se han subido a él como única alternativa a la supervivencia. Aunque “hay muy pocos activos”, matizaba.

La pregunta es si este soporte puede ser eficaz para hacer periodismo. Teniendo en cuenta que los blogs no se ciñen a la estructura periodística existente, ya que mezclan información, opinión, literatura… ¿Se podría decir, entonces, que no son buenos transmisores de información objetiva? ¿Pero acaso los medios convencionales sí lo son? Lo que está claro es que son ya muchos los que los utilizan de manera profesional y AECOS es un claro ejemplo de ello.

La importancia del qué y no del cómo

Pero lo importante de todo esto, no es el soporte en sí mismo sino lo que en éste se cuente.En los debates sobre periodismo que surgen en universidades, jornadas varias, tertulias de televisión, foros, etc., se acaba hablando de lo que aporta Internet a los medios y de la convergencia tecnológica para el sector, pero en casi ninguno se desgrana el qué contar, qué transmitir y a quién hacerlo utilizando estos soportes. Ya lo explicaba hace años el periodista polaco Ryszard Kapuscinski, quien decía que “se sustituye el problema del contenido por la cuestión de la forma y se coloca la técnica en lugar de la filosofía”. Además, añadía que “en lugar de discusiones sobre el contenido, el espíritu y el sentido de las cosas, no nos enteramos más que de los nuevos y deslumbrantes avances técnicos conseguidos en el terreno de la comunicación”.

Y tan cierto es que, como ejemplo, tenemos la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, CMSI, (celebrada en dos fases, la primera en Ginebra del 10 al 12 de diciembre de 2003 y en Túnez del 16 al 18 de noviembre de 2005), evento que integró a sociedad civil, gobiernos, sector privado y organizaciones internacionales que analizaron las cuestiones de las tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) “como herramientas que cada vez más forman parte de nuestras vidas”, y poco o nada del tipo de contenidos en circulación. En su documento se puede leer que “la CMSI puede ayudar a crear conciencia de las ventajas de las TIC para la humanidad y su poder para transformar las actividades y la vida de las personas”. ¿Pero dónde queda el inequitativo poder tecnológico en el mundo o la transmisión de información unidireccional del Norte hacia el Sur? Suponemos que el hecho de que la Unión Internacional de Telecomunicación (UIT) estuviese detrás de dicho evento marcó unos intereses claros donde lo técnico y tecnológico primaban por encima de todo.

A diferencia de esto, ya en 1980 el Informe Un Sólo Mundo, Voces Múltiples. Comunicación e Información en Nuestro Tiempo, más conocido como Informe MacBride, por el presidente de la Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de la Comunicación, Seán MacBride, quien elaboró el documento (texto que debería tenerse en cuenta en todas las facultades de Comunicación), advertía de la necesidad de un reparto más equitativo de la información y la comunicación que circulaba por el mundo ya que los pueblos del Sur no contaban con las suficientes herramientas técnicas, humanas ni económicas para ofrecer su visión real, ante las continuas distorsiones que los países ricos hacían de ellos. Esto, además, contribuía (y aún hoy lo hace) a que ciertas culturas, creencias y prácticas fuesen sometidas y quedasen anuladas en los medios de comunicación del mundo por la imposición de la visión occidental/blanca/patriarcal/capitalista/cristiana. Sin tener en cuenta que “para que los pueblos sean realmente libres, las corrientes de la información deben viajar en ambos sentidos”.

El Informe MacBride fue elaborado a finales de los años 70 y analiza los problemas y desafíos de la comunicación e información del momento.
El Informe MacBride, redactado a finales de los años 70, analizaba los problemas y desafíos de la comunicación e información del momento.

Esto, que se suele obviar en los análisis profesionales sobre la crisis del periodismo actual, consideramos que es de vital importancia a la hora de reivindicar una libertad de prensa ya que, como señala la FAPE en un comunicado oficial para este día, los y las periodistas tienen el reto de ejercer la profesión con la máxima responsabilidad, como garantes del derecho de la ciudadanía a recibir la información independiente y veraz para ser libres y soberanos.

Sí, se puede

Por tanto, la crisis de los medios, con Internet o sin Internet, viene de lejos y se debe analizar en un campo muy amplio. La investigación y la calidad en las informaciones han dejado de tener importancia en las redacciones y estudios de televisión y radio. Ahora prima la inmediatez y la exclusiva por encima de todo, sin importar demasiado el contenido de lo que se está transmitiendo.

Y de esto somos culpables todos y todas. Tanto profesionales de los medios como audiencia (aún muy apática y pasiva) y gobiernos, ya que juntos/as hemos ido generando cada día un sistema de información mal estructurado, pobre y lleno de espectáculo. Pero como también expone la FAPE, “de poco serviría la responsabilidad del periodista si no viene acompañada del respeto máximo a la libertad de expresión por parte de los representantes públicos”. En relación a las ruedas de prensa sin derecho a pregunta, con las que “los políticos han buscado el atajo del silencio para vetar el derecho a la palabra y la pregunta y hurtar a la ciudadanía la respuesta a los graves problemas que sufren”, así como a las presiones que medios y periodistas reciben por investigar los abusos de poder. Y que además, en muchas partes del mundo, eso conlleva la cárcel o la muerte, como refleja el barómetro de Reporteros Sin Frontera que en 2013 ya son más de 370 periodistas y ciudadanos/as encarcelados/as y asesinados/as por ejercer su derecho a informar y contar historias.

fapePero aunque el futuro del periodismo siga siendo toda una incógnita y la crisis del mismo esté más que patentada, desde AECOS queremos reivindicar en este día no sólo la real necesidad de una prensa libre, pluralista e independiente sino también la exigencia de otra información desligada de los habituales intereses políticos y económicos del sistema capitalista neoliberal. Ya son muchos los ejemplos que podríamos enumerar aquí que persiguen estos mismos objetivos, tanto de medios como de periodistas freelance, que caminan “junto a” y “con” los pueblos a los que no se les suele dar cabida entre la información más convencional, velando siempre por la ética periodística.

Por ello, creemos que no todo está perdido y aunque el camino presente dificultades, ha de primar la constancia, la paciencia y el trabajo diario para lograr buenos y profesionales resultados. Como apuntaba Ramón Lobo en esa conversación con jóvenes periodistas, “todo el mundo que tiene ganas, talento y paciencia, puede”.

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