17 de octubre, aún tenemos memoria

Con motivo del Día Mundial para la Erradicación de la Pobreza hay que seguir recordando todas las injusticias, promesas incumplidas y mentiras que sostienen un mundo muy desigual.

Enrique González Calderón/ AECOS

En un mundo cada vez más asentado sobre la desmemoria, el falseamiento y el olvido sistemático, no sólo del pasado más lejano, sino de todos los hechos e ideas que cuestionan el sistema político-económico dominante, uno de los objetivos fundamentales de los movimientos sociales debería ser la tarea de seguir recordando todas las injusticias, promesas incumplidas y mentiras que sostienen un mundo compuesto por una minoría privilegiada a costa de una mayoría que carece de oportunidades en los derechos humanos básicos.

Aún conservamos la memoria y no olvidamos que la falta absoluta de compromiso político y exigencia social impiden un verdadero cambio hacia un mundo más justo y habitable. Está bien recordarlo un año más el 17 de octubre, conmemorado como Día Mundial Contra la Pobreza, y en el que se debe seguir denunciando el incumplimiento de la palabra de los gobiernos, entre ellos el español, recogida por escrito en la Declaración del Milenio de septiembre del año 2000 de cara a la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio para el año 2015, que si ya eran de por sí modestos, casi con toda seguridad no van a alcanzarse. Ésta es la conclusión que puede extraerse del Informe sobre el estado de los Objetivos del Milenio en el año 2013, donde a menos de dos años para la caducidad del acuerdo aún puede leerse información como que:

  • Todavía hay 1200 millones de personas que viven en la pobreza extrema.
  • Al ritmo actual no se habrá alcanzado la meta de lograr la enseñanza primaria universal en 2015.
  • Deben redoblarse los esfuerzos para reducir la mortalidad de los niños y niñas menores de 5 años.
  • Falta mucho para mejorar el objetivo de mejorar la salud materna.
  • Cada año hay 2,5 millones de personas más afectadas por VIH.
  • Se ha reanudado el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Volviendo a la idea de apelar a la memoria de lo incumplido para deslegitimar la actuación de los gobiernos, también se puede recurrir al pasado reciente y recordarlo para comprobar cómo desde los países del Norte se olvidan determinados hechos que pondrían en evidencia su falta de compromiso actual en la lucha contra la pobreza. Por ejemplo, podemos hablar en el caso de España de que hasta hace escasamente 30 años era un país receptor de ayuda al desarrollo, con lo que el hecho del desmantelamiento de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) por parte del gobierno español en los dos últimos años, además de ser un atentado contra los Derechos Humanos, demuestra insolidaridad por parte de quien, hasta hace poco, se beneficiaba de esa ayuda exterior que hoy niega a otros países.

También podemos recordar que un verdadero compromiso político en forma de inyección de recursos puede contribuir a mejorar sensiblemente la situación de un país, así lo hizo el Plan Marshall financiado por Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial (que se considera el origen de la ayuda internacional al desarrollo), y que permitió la reconstrucción de muchos países de Europa occidental, que por cierto hoy adolecen de falta de valentía y deseos reales de querer luchar contra la pobreza a escala mundial.

Se puede poner también el ejemplo de la deuda externa que muchos países  latinoamericanos, africanos o asiáticos tienen con países del Norte, que no perdonan una deuda que además es ilegítima e injusta. El pasado también nos revela que para un país tan admirado por su nivel de desarrollo como Alemania, la condonación en 1953 de buena parte de su deuda exterior contraída durante el periodo de entreguerras y tras la Segunda Guerra Mundial fue fundamental para su progreso posterior.

Baste esto para apelar a un interés verdadero por parte de los gobiernos, los mismos que se han olvidado de trabajar honestamente para erradicar la pobreza conforme al acuerdo de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y por supuesto a una ciudadanía realmente activa y que ponga en práctica el dicho “piensa globalmente, actúa localmente”, para que algún día tengamos que dejar de recordar la fecha del 17 de octubre como Día Mundial para la Erradicación de la Pobreza.

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