“Ellos sólo ven el resplandor”

E ágora de AECOS. Un espacio para textos y artículos de opinión que siguen la línea de trabajo del blog de AECOS, Asociación Extremeña de Comunicación Social.El ágora de Aecos se estrena con un artículo de Gabino Sánchez Llamazares que habla sobre la estela de luz que están dejando todas las movilizaciones sociales en el mundo, iluminando así la esperanza de millones de mujeres y hombres.

 Gabino Sánchez Llamazares*

Tras varias décadas bregando contra las desigualdades, consiguiendo no sin esfuerzo reducir la distancia entre quienes más tienen y quienes no tienen nada, desde hace unos años parece que todo lo conseguido comienza a desmoronarse como un castillo de arena al que le acaricia una ola de agua de mar.

Nos valemos del derecho a atender sólo las necesidades propias, cuando cada día son más quienes sufren la pobreza y la injusticia. Un derecho que declina un deber y para ciertas personas una obligación: ayudar a quienes más lo necesitan.

Al menos, una luz ilumina esta oscuridad de desencanto y ausencia de esperanza. En los países árabes el pueblo se levanta, no sin trabas, contra sus dirigentes dictatoriales; en Islandia encontraron a los culpables de la crisis y consiguiente bancarrota del país y, a pesar de que son afamados y ricos banqueros, consiguieron encerrar entre rejas sus ambiciones; y en España, un movimiento, de jóvenes en su mayoría, ocupó plazas y calles y reivindica cada derecho que temen perder, evitan desahucios y dan voz a tanto descontento.

movimientos sociales
Esquema de los proyectos y movimientos sociales surgidos tras el 15M. Fuente http://autoconsulta.org/mutaciones.php

Sin embargo, son numerosos los grupos surgidos y el abanico de demandas es demasiado amplio y variado. Es frecuente la disparidad en el compromiso de sus miembros y también que disientan en las iniciativas y propuestas aunque, quizá, no en el fin. Reclaman un compromiso de la ciudadanía para que este cuerpo de solidaridad e indignación muestre un músculo con capacidad de detener las desigualdades y avanzar en el progreso colectivo. Pero todavía carecen de la suficiente importancia relativa como para erigirse como una tendencia mayoritaria. Además, el poder político y económico, y -por qué no- también esa parte de la ciudadanía complaciente, culpable por inacción, permanece sorda e inmóvil ante tanto sufrimiento y protesta.

El resultado de la evolución de estos movimientos sociales en España convergió en una única marcha que tuvo como fecha el 22 de marzo y como destino Madrid. Bajo el nombre de Marchas de la Dignidad, numerosas “columnas” de ciudadanos procedentes de las principales ciudades españolas concurrieron el citado 22-M en la capital para reivindicar una política más social, justa y equitativa. Una política que distribuya la riqueza, genere bienestar social y satisfaga las necesidades elementales de los ciudadanos y ciudadanas.

Hemos llegado a un extremo donde la ciudadanía ya no se rebela por conseguir nuevas conquistas sociales, pues previamente precisa reivindicar su dignidad como persona. Cuando la dignidad es sencillamente un valor inherente del ser humano en cuanto ser racional y dotado de libertad, capacitado para modelar y mejorar su vida mediante la toma de sus propias decisiones.

medios de comunicación y manifasEsta puntualización no pretende ser una crítica de los movimientos ciudadanos, sino todo lo contrario. Advertir de la importancia de participar en ellos, de dinamizarlos desde dentro, de proporcionales el contenido necesario para que tengan éxito. Porque cada paso atrás de la ciudadanía es un paso hacia adelante ganado por los poderes fácticos.

Existen antecedentes suficientes para conjeturar que la solución pasa por involucrarse antes de que sea demasiado tarde. La especulación de los mercados influyendo sobre la toma de decisiones de los gobiernos; el incremento del precio de los alimentos básicos; las revelaciones de Wikileaks; la reelección de políticos acusados de corrupción; el poder adquirido por las multinacionales; la falta de independencia de los medios de comunicación, convertidos en corporaciones al servicio de sus propietarios, incapaces de ofrecer una información veraz y un enfoque crítico; la desidia de las farmacéuticas permitiendo que mueran personas; la falta de liderazgo y credibilidad de los organismos internacionales; el desprestigio al que son sometidos los sindicatos y las ONG; el ocaso de las religiones, alejadas de los problemas reales; los impedimentos a libertad de culto y a la convivencia de las diferentes culturas; las consecuencias del cambio climático y el impedimento al cambio del modelo productivo; la desatención de la sanidad y la educación pública; el mantenimiento de los privilegios y el acoso a los derechos fundamentales; y especialmente, la asombrosa capacidad de propagación del capitalismo tanto más demuestra que es un fracaso como modelo económico y social.

Sin saber el resultado que conseguirán estos movimientos ciudadanos, la estela de luz que dejan en la oscuridad que nos acecha provoca dos opiniones mayoritarias: mientras quienes promueven y participan en ellos ven un haz de luz de esperanza, quienes no apoyan estas corrientes piensan que son sólo un fogonazo de energía que se apagará más temprano que tarde sin obtener éxito.

No obstante, sí es significativo el cambio de mentalidad social surgida. El descontento no se sufre de forma individual sino que se articula en corrientes colectivas que se muestran en los espacios públicos y que hacen de la calle, el lugar común de todos, su hábitat de gestación. Es digno de mención el hecho de que miles de personas de índole tan diferente, sin medios ni grandes apoyos, hayan conseguido articular en poco tiempo un discurso propio; y cómo esta experiencia ha ido extendiéndose por multitud de países, aunque de distinta manera y con desigual éxito. No cabe duda de que este acontecimiento global es un éxito en sí mismo.

fahrenheit

En la novela Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, el viejo y apasionado Faber instruye al joven e idealista Montag a las puertas de su particular revolución de papel y palabras sobre los incrédulos: “Ellos no saben que esto no es más que un gigantesco y deslumbrante meteoro que deja una hermosa estela en el espacio, pero que algún día tendrá que producir impacto. Ellos sólo ven el resplandor, la hermosa estela, lo mismo que veía usted”.

Las pacíficas revoluciones del siglo XXI han comenzado dejando una hermosa estela en el espacio que ilumina la esperanza de una multitud de mujeres y hombres sumidos en la oscuridad. El gigantesco y deslumbrante meteoro que representa la revolución social iniciada continúa su trayectoria dando calor a quienes sienten frío. El día que se produzca el impacto quienes ahora sólo vislumbran el resplandor de su hermosa estela tomarán conciencia de su grandiosidad.

* Gabino Sánchez Llamazares es economista y activista social; miembro del Comité Oxfam Intermon Extremadura y líder del equipo Ubuntu Fuente del Maestre, que participa en el Trailwalker Oxfam.

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