Erradicar la pobreza en el mundo, poder y no querer

Enrique González Calderón / AECOS 

¿Qué se puede decir ya en el recuerdo, un año más, del 17 de octubre como Día Mundial para la Erradicación de la Pobreza? El discurso, para quienes estén un poco al tanto de la situación del mundo, parece volverse tópico y reiterativo pero la realidad es que la lucha contra la pobreza, tal y como refleja el dato de que 2.200 millones de personas son pobres o están al borde de la pobreza, aún necesita de actuaciones en varios frentes:

1) Verdaderos compromisos gubernamentales: o lo que es lo mismo, que se cumplan los acuerdos alcanzados por los gobiernos. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio, desaparecidos progresivamente de las agendas internacionales, son un claro ejemplo de ello. Aunque algunos datos positivos se presenten como un logro, lo inconcebible es que 15 años después de haberse propuesto unos objetivos que tampoco eran especialmente ambiciosos, la mayoría vayan a quedar claramente inconclusos. Así que, mientras las “acciones” de los gobiernos se queden en meras intenciones, poco o nada puede cambiar.

pobreza méjico
Méjico. Foto creative commons

2) Los recursos no deben ser caridad encubierta: las posibilidades de actuación y dotación de recursos contra la pobreza siguen dependiendo de decisiones arbitrarias y oportunistas de los gobiernos, ayudando en mayor o menor medida con recursos que van y vienen sin mucho criterio, para justificar públicamente su supuesto “compromiso social” sin una convicción verdadera para luchar por cambiar la realidad, lo que evidencia una política deudora del Siente un pobre a su mesa, proclama franquista que fue utilizada en su día para que la élite social lavara su conciencia invitando a sus casas a gente sin hogar.

3) La lucha contra la pobreza como un acto de necesaria responsabilidad y justicia históricas: los gobiernos y sociedades del Norte deben entender que tienen una responsabilidad con una buena parte del planeta (básicamente África, América Latina y Asia), cuyas débiles estructuras sociales, económicas y políticas tienen mucho que ver con un sistema mundial creado para satisfacer unos intereses de unas pocas naciones a partir del secuestro del futuro de otras muchas. Ejemplos de ello son el expolio sistemático e incesante de los recursos naturales, las injerencias de los países poderosos en la política de los países empobrecidos (contribuyendo en muchos casos a obstaculizar el desarrollo de la democracia), la no cancelación de una deuda externa ilegítima e injusta, la contribución desde los países del Norte a un cambio climático que ya se prevé que afectará en primer lugar a los países más vulnerables que son los que menos han propiciado dicho cambio climático… En definitiva, apelando a esa responsabilidad histórica, los países del Norte deberían actuar contra la pobreza mundial aunque solo fuera como mera compensación por los agravios del pasado y que continúan en la actualidad.

Manifestación de estudiantes españoles contra los recortes en educación. Foto: EFE
Manifestación de estudiantes españoles contra los recortes en educación. Foto: EFE

4) Un cambio en la percepción de la pobreza y de la realidad existente: la fórmula ya reiterada de actuación local y pensamiento global. Derrocar el prejuicio de “primero los de aquí” en la conciencia colectiva es otro de los objetivos, porque hay que entender que la realidad de la pobreza, aquí y en otros lugares, es fruto de lo mismo: un sistema que se asienta en la desigualdad (valga el dato de que durante los años de “crisis” en España ha aumentado el número de personas ricas un 27%, la desigualdad no solo está en el Sur), y que niega oportunidades y derechos  a las personas (ir a la universidad es un sueño irrealizable para muchas personas en un país como Mozambique, en España cada vez más estudiantes abandonan la carrera por no poder pagarse los estudios).

Acción para frenar un desalojo en Granada. Foto: Granadaimedia
Acción para frenar un desahucio en Granada. Foto: Granadaimedia

Frente a ello, una lucha social que busque cambiar la realidad comenzando en el contexto más cercano, con espíritu honesto y solidario, para extrapolarlo luego a otros lugares, podría ser un buen comienzo…

A fecha de octubre de 2014, aún es demasiado el camino por recorrer…

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